miércoles, 3 de agosto de 2011

Penales


El problema en la vida es siempre errarle por penales. Eso de estar a un paso de la meta y quebrarse la tibia y el peroné mientras el contrincante mira sobrador con una sonrisa de oreja a oreja es lo que me irrita, me exaspera. Porque la pierna me la arreglo en el quirófano en un par de días y unos meses de recuperación, pero esa espina clavada en la garganta que no me deja respirar no sale. Por el contrario, esa diminuta cosita que provoca una gran molestia se va inmiscuyendo cada vez más profundo hasta sellar un recuerdo espantoso de mi persona errándole a la vida por penales. Y no hablo de uno o dos, sino de penales consecutivos, de pateadas magistrales desde los siete metros que van a parar a Groenlandia. Menos mal que la vida no es más que un juego donde unos pocos creen que ganan, pero todos perdemos. ¡Qué hermosa frustración!

1 comentario:

demasiadolistas dijo...

Las "cositas" que se van inmiscuyendo...qué jodidas!
Todos perdemos...

Muy cierto!!
Me encantó!!

(M)